DESCUBRE LAS ZONAS EROGENAS DE TU SEXO PARTE II

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URETRA Y ORIFICIO URETRAL

Anatomia externa femenina

Como no, alrededor de nuestro orificio uretral existen también muchas terminaciones nerviosas, prueba a estimularlo!

La uretra no se considera una zona erógena, sin embargo está rodeada de tejido eréctil (esponja uretral) y cuando nos excitamos se congestiona y puede causar placer al ser presionada externamente a través del meato urinario y sus alrededores, PUNTO U, o internamente a través de la vagina, el famoso PUNTO G.

La esponja uretral contiene glándulas que producen fluidos similares a los de la próstata masculina y que son los causantes de que algunas mujeres eyaculen por la uretra.

PUNTO G

Punto G

En realidad no se trata de un punto, sino de una zona eréctil, de unos 25-30 milímetros de diámetro que aumenta su tamaño cuando nos excitamos y que está situada bajo el hueso púbico, en la pared anterior de la vagina, a unos 3-5 centímetros de la apertura. 
La presión en esta zona es lo que estimula la esponja uretral, que tiene numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que al ser estimulados causan placer.
Es la excitación lo que hace que esta zona sobresalga, como un tejido rugoso.

 


VAGINA
Tiene una enorme elasticidad y cuando nos excitamos despierta; se lubrica, se hincha y se agranda.

Nuestra sensibilidad vaginal no es homogénea. La primera parte, el vestíbulo, suele ser más sensible a la estimulación. Es la parte que se contrae involuntariamente durante los espasmos orgásmicos.
Más arriba del vestíbulo, encontramos nuestro punto G, y en la parte superior de la vagina tenemos el CÉRVIX O CUELLO UTERINO, y al fondo el saco vaginal o CUL-DE-SAC.
Hay mujeres que les molesta que el pene toque su cuello uterino ( sobretodo si lo golpea) pero también hay otras que disfrutan muchísimo. ¡Cuestión de probarlo!

Anatomía interna femenina

Cuando se alcanza un alto grado de excitación sexual, los músculos del útero se tensan, y este se eleva, dejando al descubierto el fondo de saco vaginal posterior, habitualmente cubierto por el. Entonces el hombre puede abandonar el movimiento de vaivén y presionar con empujones cortos. Incluso puede acoplarse y establecer un balanceo rítmico con su pareja.

A algunas mujeres les resulta muy placentero estimular la zona del cul-de-sac.

Ahora solo nos queda explorar nuestras infinitas posibilidades de placer…¡¡A disfrutar!!

Información extraída del libro “Tu sexo es tuyo” de Sylvia de Béjar.

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